miércoles, 4 de noviembre de 2015

 El nuevo BMW M4 es brutal. Aunque se llame M4 debido a los cambios de numeración que actualmente utiliza la marca alemana -números pares para los modelos Coupé y Cabrio- es, en realidad, la quinta generación del M3 CUPÉ que ahora abandona el motor V8 de su predecesor para volver a un propulsor de 6 cilindros, en línea por supuesto y, en esta ocasión, turboalimentado  que es, sin duda, el gran protagonista en el nuevo M4. Pero no sólo se ha trabajado en el motor. Los técnicos de la marca alemana han hecho especial hincapié en mejorar la aerodinámica y el peso de esta quinta generación -si bien en el primer aspecto han tenido más éxito que en el otro- que llega con 431 CV de potencia máxima -frente a los 420 de su predecesor- y unas prestaciones espectaculares.
Debo reconocer -de nuevo- que soy un tipo afortunado porque poder probar en profundidad un coche como el M4 es un lujo y yo lo he podido hacer a lo grande. Además he tenido la suerte de poder conducirlo en ciudad, en carretera y en circuito y mentiría si dijese que no he disfrutado “como un loco” y que en algún terreno “me ha fallado”. Lógicamente hay matices y aspectos mejorables pero os aseguro que pocos, muy pocos.